CONCLUSIONES INVESTIGACIÓN SOBRE EL G12 Y SUS ENCUENTROS CATÓLICOS
Después de escribir en tantos foros y haber encontrado muchos testimonios de hermanas y hermanos, pastores e iglesias; luego de haberme contactado con tantas personas en todo el mundo, y habiendo visto numerosos videos y fotos que constituyen testimonios irrefutables; después de haber investigado profundamente el tema, habiendo experimentado en carne propia, en mi familia y en la congregación los EFECTOS DAÑINOS Y PERNICIOSOS DE LOS LLAMADOS ‘Encuentro con Dios’ promovidos por la secta de origen católico llamada Gobierno de los Doce, he descubierto algunas cosas y he llegado a ciertas conclusiones:
Todo esto constituye un plan muy bien diseñado desde ocultos y siniestros departamentos de planificación estratégica, y accionado por serviles títeres del diablo.
Como testifica un ex satanista: "…varios líderes del Grupo G12 y del Grupo ‘Creciendo en Gracia’ fueron parte de los cultos satánicos que celebramos hace mucho tiempo atrás. Fue una orden de Anton La Vey junto al Movimiento Europeo, entrar a las iglesias e infiltrarse en ellas; aprender de todo lo relacionado con los movimientos y estrategias, para luego usarlo y dividir los concilios y organizaciones evangélicas".
Por causa de este sofisticado y complejo plan estratégico se da el siguiente ‘fenómeno’: si con La Santa Biblia en mano se descubre y denuncia un error doctrinal, inmediatamente el cristiano evangélico es acusado de ser un intruso o infiltrado que planea dividir el cuerpo de Cristo.
¡Cuando en realidad ocurre lo contrario! Es el fiel siervo de Dios que, cual Atalaya vigila, vela en su guardia y advierte acerca del peligro, a la iglesia del Señor.
Son infiltrados del grupo satánico y del Opus Dei los intrusos que se han instalado en la comunidad evangélica, y amenazan con destruir los fundamentos desde adentro mismo, cual un Caballo de Troya.
Las armas del tramposo son malas; trama intrigas inicuas para enredar a los simples con palabras mentirosas, y para hablar en juicio contra el pobre. (Isaías 32.7).
Marcos Andrés Nehoda
pastor